Cómo funciona
Tres pasos.
Ninguno exige un teléfono.
Punto's está pensado para un mostrador con cola: lo que hace la cajera tiene que caber en seis segundos, y lo que hace el cliente, en ninguno.
Acreditar
La cédula y el número de la factura.
La cajera escribe dos cosas: la cédula que dicta el cliente y el número de control de la factura que acaba de imprimir. Punto's calcula los puntos según lo que vendiste y los acredita. Sin correo, sin app, sin registro: el cliente no tiene que hacer nada.
Si el número de control ya se usó, el sistema lo rechaza y dice cuándo y quién lo registró. Si es de otro día, se aparca y tú decides.
Acumular
Cada punto es una venta real.
El saldo es por comercio: lo acumulado en tu panadería es tuyo, no de una red. El cliente lo ve en su billetera si se la bajó, o lo pregunta en caja. El valor del punto se ancla al dólar por dentro, así que una devaluación no te descuadra los premios; de cara al cliente solo hay puntos y catálogo, nunca un símbolo de dólar.
Y tú ves en el panel cuánto vale en dólares todo lo que tienes circulando: los puntos son una deuda, y una deuda hay que saberla.
Canjear
Enseña la cédula y se lo lleva.
Con la tarjeta llena, el cliente pide su premio en el mostrador. La cajera busca la cédula, descuenta y entrega. Entregar un premio pide confirmación: acreditar se puede deshacer desde el cierre del día, pero el pan ya salió del mostrador.
Y aquí vive el antifraude, no en el alta: una cédula que nadie reclamó acumula, pero no canjea sin tu autorización, tiene tope y caduca a los 90 días. Un fraude que no se puede cobrar deja de ser fraude.
Canje · Panadería La Espiga
V-24.581.093 · Listo para canjear
Lo que hay detrás
Y lo que no te prometemos.
Funciona sin internet estable
La caja guarda cada movimiento en el aparato y lo sincroniza cuando vuelve la conexión. Un corte no te deja sin acreditar.
No vendemos tus datos
Tus clientes son tuyos. Punto's vende software, no bases de datos, y no le enseña tu clientela a tu competencia.
No es una app de pagos
Los puntos no se convierten en dinero ni se transfieren. Eso los mantiene como lealtad y no como una moneda que alguien tendría que regular.